"Estuve hospitalizada 6 veces, hasta que encontré un tratamiento que sí funcionó": cuando un tratamiento ambulatorio ni cuidadoras son suficientes para la recuperación
- 16 mar
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Actualizado: 28 abr
"Me llamo Josefina, tengo 42 años y tengo anorexia crónica, la cuál me ha acompañado durante 30 años. Todo partió cuando yo tenía 11 años. En esa época los TCA no eran muy conocidos en Chile, por lo que no habían tratamientos eficaces. Es por esa razón que nadie me pudo ayudar y acompañar en el proceso de recuperación.
A medida que fui creciendo tuve períodos buenos y otros no tanto. Siempre hubo tendencia a la restricción. Aunque el TCA me acompañaba, igual logré sacar una carrera, trabajar, casarme y tener hijos. Era “funcional”, sin embargo, la enfermedad seguía allí, los pensamientos intrusivos me invadían siempre.
Una vez que tuve a mis hijos, alrededor de mis 33 años la enfermedad volvió muy fuerte. Chile ya estaba más informado para atender un TCA, sin embargo, ningún tratamiento me sirvió. Estuve hospitalizada 6 veces en el área de salud mental de una clínica muy reconocida y de las mejores que hay en el país.
Luego de las hospitalizaciónes, la indicación médica de siempre era tener cuidadora. Tengo la convicción que las cuidadoras si bien acompañan en el día a día a las pacientes y se aseguran de que uno coma, no son eficaces para avanzar en el tratamiento. No son profesionales de la salud. Si bien generalmente están acompañadas de un tratamiento ambulatorio, cuando el TCA lleva un par de años en las pacientes no son suficientes. Yo tuve muchas cuidadoras, las cuales hacían su trabajo muy bien, pero a mi nunca me sirvieron. Cuando el TCA está instalado en uno es muy difícil salir adelante con un tratamiento ambulatorio acompañado de una cuidadora. Se necesita un tratamiento integral, completo y guiado por expertos.
Mi nutrióloga me recomendó el único centro de día que hay en Chile, CADDA. Llevo allí 8 meses y el tratamiento me ha cambiado la vida. Éste consiste en una hospitalización diurna, la cual ha tenido para mí mucho éxito. Nos permite estar en nuestros hogares por las noches y el fin de semana, manteniendo los vínculos con nuestro núcleo familiar. El centro es exitoso, partiendo por el comedor común, en el cual las y los pacientes nos acompañamos en el gran desafió que es alimentarnos, nos damos ánimo y aunque sea difícil siempre estamos para dar un abrazo, una manito y el apoyo de las psicólogas y cuidadoras. A su vez, hay un equipo de psicólogas que nos acompañan todo el tiempo. Creo que lo más valioso aparte del comedor común, son las terapias y talleres de grupo. En ellos abordamos nuestros miedos, inseguridades, proyectamos nuestro futuro, se nos enseña a gestionar nuestras emociones, estamos acompañadas para tener estrategias para el fin de semana, trabajamos la autocompasión, hacemos arteterapia, teatroterapia, terapia individual, sesiones nutricionales semanales, entre otros talleres que me han servido mucho en el camino hacia la recuperación. Creo firmemente que es el mejor lugar en el que he podido sanar mis heridas, aprender a comer sin miedo y disminuir notablemente los síntomas. Las profesionales que allí trabajan son de una calidad humana nunca vista. Con cariño y dedicación se comprometen con cada una de nosotras con el fin de acompañarnos en el proceso de recuperación, el cual es muy eficaz. Yo era una paciente que estaba completamente desahuciada, sin embargo, ahora he tenido miles de avances. Estoy recuperando mi vida, a la Jose que ni yo misma conocía. Aún me falta camino para recorrer, sin embargo, estoy sintiendo que muchas cosas están cambiando dentro de mí. Y estoy segura de que me voy a recuperar. Lo anterior es gracias al CADDA. Me siento plena, agradecida de la vida de mi nutrióloga que me recomendó el centro y de todas las profesionales que me brindan contención. CADDA me salvó la vida".
Josefina.



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