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Una enfermedad silenciosa

  • 11 ene
  • 4 Min. de lectura

Como familia queremos compartir nuestra experiencia del tratamiento que recibió nuestra hija de 16 años para vencer su trastorno de conducta alimentaria (TCA), una enfermedad mental silenciosa que necesita ser tratada por un equipo multidisciplinario y en la etapa crítica tener un lugar donde ser atendida bajo el concepto que ofrece Cadda de hospitalización diurna y un centro dedicado a atender sólo casos de TCA sin importar la edad.


Nuestra hija estuvo más de un año asistiendo al programa de hospitalización diurna en Cadda, de lunes a viernes, ocho horas diarias. Esta modalidad fue clave en su proceso de recuperación: le permitió recibir atención intensiva sin perder el vínculo con su entorno familiar durante las noches y fines de semana, lo que habría sido inevitable en una hospitalización clínica tradicional.


Un equipo multidisciplinario es clave porque se requiere de cuidadores permanentes para evitar las trampas de las pacientes para no comer (como fue el caso de nuestra hija con anorexia restrictiva), que en casa y frente a toda la familia lo lograba escondiendo o votando la comida.


Nutricionista con atención semanal en un principio, quien evalúa a la paciente de manera periódica y construye una pauta nutricional personalizada. Psicóloga de cabecera para recibir terapia individual semanal y un equipo de psicólogas liderando terapias grupales con el resto de las pacientes abriendo un espacio para reflexionar, para desahogarse y compartir su manera de enfrentar esta enfermedad, sus crisis de los fines de semanas, clave para sentir empatía y empatizar con otros pacientes que pueden estar aún más grave que tu hija.

Nuestra hija logró mirar en otros pacientes los riesgos asociados a esta enfermedad como una depresión profunda, autolesiones, diversidad de edades, diversidad de entornos familiares, diversidad de factores que gatillaron el TCA en cada paciente, diferentes historias, diferentes trastornos que llegan a una misma conducta, “una mala relación con la comida”.


Nos hizo tomar consciencia que este trastorno no tiene edad, puedes tener 11, 40 o 50 años y estar recibiendo las mismas terapias grupales y en el Centro la edad no fue un tema para la convivencia, finalmente todas estaban por un mismo propósito, vencer esta enfermedad que las aisla, las invalida, las destruye, las apaga.  


Cadda es una ayuda para toda la familia, se preocupa de dar un espacio para reunir a los cuidadores (familiares), para conversar sobre esta enfermedad, para compartir la experiencia de cada familia, para aprender y profundizar sobre esta enfermedad y sus consecuencias y para no perder la esperanza con ejemplos de familias que lograron sacar adelante a su hija con ayuda de Cadda viendo como se iban graduando pacientes lo que alentaba a nuestra hija de que sí se puede lograr, pero el camino es largo y se necesita la ayuda de especialistas.


Para nosotros como familia, Cadda fue un alivio, una solución y una esperanza. Nos permitió dejar de ser sus cuidadores permanentes y volver a ser simplemente sus padres. Pudimos reencontrarnos con nuestra hija desde el cariño, sin que todas las conversaciones giraran en torno a la comida o al TCA. Las comidas en casa dejaron de ser siempre un campo de batalla, porque en Cadda ella ya cumplía diariamente con su pauta nutricional supervisada: desayuno, colación, once, almuerzo y comida.

Estamos profundamente agradecidos del equipo de Cadda y especialmente de Maca y Pame, quienes estuvieron siempre disponibles, incluso fines de semana o en momentos de crisis. Gracias a su acompañamiento pudimos enfrentar momentos difíciles con guía y contención.


Cadda no solo es un centro para pacientes con TCA; es un espacio de apoyo para toda la familia. Allí se construyen lazos, se entregan herramientas y se acompaña el proceso de sanación de manera cálida y cercana. Su enfoque permite ver avances reales en las pacientes, y enseña a las familias a comprender, contener y apoyar de forma efectiva.

El TCA es una enfermedad mental grave, que puede tener múltiples causas y deben ser abordadas de forma oportuna para evitar que se cronifiquen. La recuperación es posible, pero requiere una familia unida, un equipo médico comprometido y profesional y mucha paciencia, no existe un plazo de recuperación, existe tratamiento que desafía a cada paciente y cada paciente es un caso en si mismo.  

Estamos infinitamente agradecidos del Centro Cadda, del equipo médico y de sus dueñas y especialistas (Maca y Pame), ellas hacen de este centro un ambiente familiar, las pacientes logran construir lazos, se apoyan y son parte del proceso de sanación de tu hija(o).

El sistema de Cadda tiene una manera efectiva de ver avance en las pacientes y te entrega herramientas para contener, entender y aprender como apoyar a nuestra hija(o). Hay que entender que es el TCA y saber que es una enfermedad mental que se gatilla por múltiples factores y que requiere de un tratamiento oportuno para evitar que se cronifique.

Para vencer esta enfermedad se necesita a la familia unida y abierta a ayudar y a un equipo médico que intervenga profesionalmente.

Gracias Cadda, gracias Maca, Pame, equipo de psicólogas, cuidadores, secretaria.

Gracias por salvar vidas y acompañarnos con amor y compromiso.

Familia, Frani N.

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